martes, 12 de enero de 2010

MI PRIMERA PANDILLA

Durante mis primeros días de vida también recibí visitas de personas de mi edad. El primero que vino a verme fue mi amigo Ulises.
Nuestro primer encuentro duró apenas unos minutos. Casi ni nos miramos. Nuestros padres pusieron en duda las bases de nuestra amistad. Lo que no saben es que nosotros no necesitábamos ni miradas ni balbuceos para saludarnos. Nuestra amistad se había forjado desde que estábamos en la barriga y nos enviábamos ondas ultrasensoriales a través de nuestras respectivas placentas. Así es cómo nacen las amistades de toda la vida. Ulises salió unos meses antes de la barriga y eso nos distanció algo pero estoy convencido de que ahora que estoy también fuera como él recuperaremos el tiempo y volveremos a ser los de antes, cuando nos pasábamos horas hablando de nuestras cosas mientras tomábamos algo cada uno en los vientres de nuestras respectivas madres.
Ulises fue mi primer amigo de mi edad. Pero el mismo día que nací yo, nació también mi amiga Lucía. Qué buena cantera ha dado ese 2 de julio mágico de 2009. Mis padres, sobre todo Papá, insiste en que Lucía es mi novia. Bueno, no lo descarto, la verdad. Pero, de momento, sólo somos amigotes. Ella es muy lanzada y enseguida quiere enseñarme su cuerpo. Me parto cada vez que la veo. Es la monda. La vida da muchas vueltas pero estoy seguro de que celebraremos un montón de fiestas de cumpleaños juntos. Ahora en estos años convulsos de la infancia. Y dentro de muchos años cuando ya estemos intentando disimular velas en nuestras tartas.
Otro amigo que me vino a visitar pronto, aunque ya fuera del hospital fue León. Tengo que reconocer que le tengo un poco de miedo. Su padre, Corrales, tiene fama de luxador. Te coge todo el brazo y te lo retuerce sin avisar. Dicen que los hijos cogen lo peor de cada padre y yo me temo que León quiera hacer honor a su nombre con mi brazo regordete. Todos mis temores se disiparon tras nuestro primer encuentro. Yo me hice un poco el dormido para tantearle pero noté enseguida que no es tan fiero como lo pintan y que será mi amigo mayor, ése que te saca de los apuros cuando te metes en problemas. Lo malo es que vive en otra ciudad. Bueno, la vida da muchas vueltas. Cualquiera sabe dónde estaré yo y dónde estará León dentro de unos años. Mamá me ha dicho que aprenda mucho de él porque sabe idiomas. Lo haré.
Mi primera pandilla se reúne poco, de momento. Iré sumando otros nuevos nombres. Los amigos de la guardería, otros nuevos bebés que van apareciendo, mi primo David y sus colegas, mis vecinos... Algunas veces me dan muchas ganas de crecer más rápido.

2 comentarios:

  1. Qué miedo me da a mí la minipandi ésa... Mucho machote y una niña sola, mala cosa!!! Por ella estupendo, va a ser la mimada de todos, pero yo a Martín lo veo muy enamoradizo y me da que va a sufrir... Sobre todo si ella le enseña todas sus armas tan rápido!! Lucía, tú hazme caso que yo sé de esto: o te haces la interesante o pierden el interés!!

    Yo también espero que la minipandi se reúna más -como se vean tanto como sus respectivos papás, van listos!- y que vaya sumando nuevos miembros y miembras.

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  2. a ver cuando viene a visitar a su prima hermione...q pasa? como es negra y con mucho pelo no la aceptan en la pandilla?

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